entrevista

Malena Alterio: “Me gusta el teatro que te hace sentir”


Se define a sí misma como "una constante incostante, cargada de energías positivas con tintes melancólicos". Los demás podemos decir de ella que es emotiva e inteligente. Dos características que le han ayudado a poner en pie una carrera sólida que tiene como colofón su magnífico trabajo en 'Los universos paralelos', de David Lindsay-Abaire, premio Pulitzer 2007. Una obra que nos muestra a una Malena Alterio pletórica y madura en un papel muy complicado.

Me consta que le va a resultar difícil explicarme que esto no es un dramón, sino todo lo contrario. David Serrano, su director, insiste mucho en que el autor incide en que hay que alejarse de la parte trágica de la historia.

Es un drama, pero no es un dramón. Es un pedazo de vida. Y en la vida hay muchas cosas. Tristeza, pero también el espíritu de superarse. Y eso es lo que importa en este grupo familiar para el que lo importante es que la vida sigue. Es cierto, que tienen que enfrentarse a la pérdida de un hijo, pero lo hacen, y con sentido del humor. Porque esta es una historia muy luminosa.

¿Qué le llevó apostar por este texto?

Está tan bien escrita, tan bien contada que me pareció muy interesante. Además, insisto, tiene humor, lo que hace aún más rico el texto, lo enriquece de una manera muy particular. Porque en Los universos paralelos pasan muchas cosas y uno puede reír y puede llorar. De hecho, es estupendo ver lo que va provocando en la gente que la ve por los sitios por los que ha ido pasando. Es una función aleccionadora, pero sin pretensión de serlo. Y eso me gusta.

Entonces ¿podemos decir que 'Los universos paralelos' es una función catártica?

Sí, lo es. Tengo una amiga que se animó a verla a pesar de que estaba pasando un mal momento y tenía miedo de enfrentarse a ella y cuando terminó la función me dio las gracias. Y mucha gente nos espera a la salida para compartir con nosotros sus historias y darnos las gracias.Tiene algo de catártica, sí.

¿En qué punto está la función ahora que ya hace más de un año que se ha estrenado?

En este tiempo ha habido varios cambios de compañeros y para el que se queda eso es algo muy rico, porque tu trabajo no entra en un bucle, todo se convierte en algo nuevo y enriquecedor. Y cada uno de los que han ido llegando ha encontrado su espacio: Juan Carlos Vellido es un ser maravilloso con el que da gusto trabajar; Ángela Cremonte es inteligente y, para mí, es cada vez más una hermana; y Álex Postigo me provoca mucha ternura. Carmen Balagué está desde el principio. Ya había trabajado con ella en Aquí no hay quien viva y es maravillosa, me resulta muy fácil trabajar con ella. Y yo, poco a poco, me he ido encontrando más segura.

¿Qué mimbres debe tener un montaje para que le seduzca?

Hasta ahora vengo eligiendo, por suerte, el teatro que me llena, que me aporta, que me enseña. Con Los universos paralelos lo percibo con la reacción del público, que es muy positiva y emocionante. La gente que tristemente ha pasado por este trance, o por cualquier otro que haya supuesto una fractura en su vida, se identifica muy bien con lo que contamos. Es la historia de un duelo en el que cada personaje elige una opción: agarrarse a los recuerdos, no hablar del tema... Creo que es sanador y liberador que contemos la historia de uno, de cada uno, porque casi todo el mundo reconoce de lo que estamos hablando.

Muchos la situan en la comedia, pero me da la sensación de que a usted el teatro que le gusta es ese que mira a la vida y tiene algo que contarnos.

Me gusta contar historias que aporten algo. El teatro es difícil porque uno se expone día a día. Así que necesito hacer lo que, afortunadamente, vengo haciendo: encontrarme con autores, directores o compañeros con los que creo que aún voy a aprender. Y así poder contar historias que sumen.

¿Aprender? Yo pensaba que usted a estas alturas ya lo tenía todo hecho.

Pues yo me siento siempre como empezando. Es cierto que la intuición es importante, y que la tengo y que me ayuda. Pero yo estoy siempre aprendiendo. De todos. Sobre todo de los seres humanos que me rodean y que me enseñan muchísimo. Porque todo suma.

¿Cómo ha sido su camino en este oficio? ¿Cómo definiría su trayectoria?

Aunque reconozco que también he tenido mucha suerte, he ido poco a poco. Me he preparado todo lo que he podido: en la escuela de Cristina Rota, en mi aprendizaje con mi tía Norma Bacaicoa, he hecho cursos, seminarios... Cuando empecé tenía miedo a que la gente pensara "como es la hija de Héctor Alterio...". Así que arranqué en la profesión como pidiendo perdón y apostando por proyectos que sabía que podía resolver. Despacito y segura. Porque a mí el teatro me apasiona. Y cada vez, más.

¿Qué teatro le gusta a usted como espectadora?

Me gusta que me hagan sentir. Ir a ver un montaje que hable de la vida aunque ya cuentes con que no te va desvelar nada de ti ni de tu vida que uno no sepa.

 

Texto: María Díaz / Foto: Gema Checa / Fecha: 4 de mayo de 2018